El norte de África se extiende desde el Atlántico por la costa mediterránea hasta el Sáhara. Amaziges, árabes, tuareg y otras comunidades desarrollaron distintas tradiciones de tatuaje, henna, joyería y vestimenta.
Los pequeños tatuajes faciales podían ser muy llamativos. Los puntos, las líneas y las formas semejantes a cruces atraían la atención hacia la frente, el mentón o las mejillas. Según la comunidad y la persona, podían expresar belleza, pertenencia o protección.
La henna ofrecía un color que se desvanecía en lugar de una marca permanente. Se aplicaba para celebraciones y cambios en la vida y decoraba las manos y otras zonas del cuerpo. Los adornos de plata, los collares y los broches añadían un brillo distinto.
Los retratos de la región muestran ropa del desierto, modas urbanas y mujeres ricamente vestidas. El comercio y los viajes traían nuevos materiales y estilos que los artesanos locales adaptaban. Un tatuaje, un velo o una joya podían contribuir al aspecto de una persona sin tener el mismo significado en todas partes.
