Los mundurucu, también llamados munduruku, son un pueblo indígena de la Amazonia brasileña. Su reputación histórica como guerreros estaba estrechamente vinculada al tatuaje, la caza de cabezas y las ceremonias.
Líneas finas, bandas y diseños entrecruzados cubrían rostros, extremidades y torsos. Los tatuajes podían expresar identidad y madurez, y algunas interpretaciones los relacionan con la protección espiritual.
Los relatos históricos describen cabezas tomadas de enemigos y preparadas cuidadosamente como trofeos. Secadas, coloreadas y decoradas con plumas, podían llevarlas los guerreros o conservarse en la casa de los hombres para ceremonias. Su función también incluía creencias sobre la caza y los espíritus de los animales cazados.
Los niños capturados en incursiones podían ser adoptados por la comunidad. En periodos posteriores, la recolección de caucho se convirtió en uno de varios medios de vida. Ni la guerra ni el trabajo en el bosque explican por sí solos la historia de un pueblo cuyas comunidades e identidades siguen existiendo.
