Madagascar es una gran isla frente al sureste de África, hogar de muchos pueblos cuyas historias conectan África con el océano Índico. Los tatuajes, los tejidos, los peinados y las joyas variaban entre sus comunidades.
Los relatos antiguos describen tatuajes geométricos entre los antandroy, los sakalava y los mahafaly. Líneas, cruces, ángulos y diseños semejantes a soles aparecían en rostros y cuerpos. Algunos hombres sakalava llevaban diseños distintos en cada mejilla en lugar de lados iguales.
Los tatuajes también podían llevar un mensaje personal. Nombres o iniciales recordaban a amantes y convertían una marca permanente en parte de una historia privada. Otros diseños se asociaban a la belleza o la protección.
La tela era igual de importante. El lamba, un tejido que se envuelve alrededor del cuerpo, podía usarse en la vida cotidiana, en ceremonias y para honrar a los muertos. En la corte merina del siglo XIX aparecían ricos mantos de seda. La tela y la piel ofrecían superficies diferentes para el color, el diseño y la memoria.
