Los incas gobernaron un gran imperio andino de Sudamérica antes de la conquista española. Su mundo político reunía a muchas comunidades, y la ropa y los adornos ayudaban a hacer visible el rango.
Las túnicas finas, llamadas unku, se tejían con un cuidado excepcional. Los diseños y colores podían corresponder a personas u ocasiones concretas. Algunas túnicas en miniatura vestían figuras sagradas, no personas.
Los adornos de orejas, los collares y otros objetos valiosos completaban el aspecto ceremonial. Pero no toda joya andina antigua era inca: la metalurgia y el tejido también tenían largas historias entre culturas vecinas y anteriores.
Las imágenes dramáticas de Atahualpa y la conquista cuentan solo parte de la historia. La vestimenta real apunta a otra: el trabajo experto necesario para convertir hilos, metales y otros materiales en una poderosa presencia pública. Son representaciones posteriores, no fotografías de la corte imperial.
