África Central es el hogar de muchos pueblos, como los azande, los luba y los mangbetu, cada uno con sus propias lenguas y tradiciones. Sus artes corporales van desde los diseños pintados y los tatuajes hasta las cicatrices en relieve, las joyas y los peinados elaborados.
La escarificación crea un diseño en la piel cicatrizada. Las filas de pequeñas marcas, las líneas curvas o las formas más grandes podían expresar belleza, madurez o pertenencia. Algunas técnicas añadían pigmento a las incisiones y combinaban un diseño oscuro con la textura de una cicatriz.
Entre los luba, los peinados y las cicatrices también aparecían en figuras talladas. Los artistas mangbetu daban a su cerámica cabezas, cabellos y marcas corporales cuidadosamente modelados. Los diseños que llevaban las personas podían formar parte de los objetos que las rodeaban.
Los retratos azande muestran adornos de cabeza, ropa y marcas faciales distintivos. No había un único aspecto centroafricano: las personas desarrollaron distintas formas de hacer el cuerpo reconocible, bello o impresionante, con materiales y habilidades transmitidos entre generaciones.
