Canadá es el hogar de muchos pueblos indígenas, entre ellos comunidades cree, anishinaabe, wendat y haudenosaunee. Sus artes corporales y su vestimenta varían entre bosques, vías fluviales, praderas y regiones septentrionales.
El comercio de pieles del siglo XVII conectó a las naciones indígenas con comerciantes franceses, neerlandeses e ingleses. Las canoas transportaban pieles por los ríos y unían a las comunidades del interior con puertos lejanos. El comercio, las alianzas y las rivalidades europeas transformaron las relaciones locales.
Los wendat eran importantes aliados franceses, mientras que las naciones haudenosaunee establecieron fuertes vínculos con comerciantes neerlandeses y, después, ingleses. Las epidemias y la guerra causaron pérdidas terribles. Los ataques de 1648–1649 destruyeron el territorio wendat, pero los supervivientes comenzaron nuevas vidas y el pueblo perduró.
Los retratos tatuados, los adornos y las reuniones ceremoniales muestran otra cara de esas historias. Entre los cree había cazadores de bisontes de las Grandes Llanuras y personas que vivían mucho más allá. Su aspecto variado reflejaba distintas formas de vida, no un único estilo indígena canadiense.
