Botocudo fue un nombre portugués aplicado a varios grupos indígenas del este de Brasil por los discos que llevaban en los labios y las orejas. Las comunidades krenak figuran entre aquellas cuya historia quedó asociada a esta etiqueta externa.
Los discos de madera ligera cambiaban el contorno del rostro. Colocados en los lóbulos perforados o bajo el labio inferior, eran lo primero que muchos visitantes europeos notaban. Los artistas los dibujaron y fotografiaron repetidamente.
Algunos retratos también muestran tatuajes o diseños pintados, como una marca semejante a una estrella en la mejilla. Eran formas distintas de decoración. Un disco labial no indica que todos sus portadores compartieran el mismo tatuaje ni su significado.
La antigua etiqueta a menudo ocultaba los nombres y orígenes propios de las personas. Los krenak siguen existiendo. Mirar más allá de los discos permite ver individuos y familias, mientras que los adornos muestran cuánto podía cambiar el aspecto de alguien un objeto pequeño y cuidadosamente elaborado.
