Australia es un continente habitado desde hace decenas de miles de años por pueblos aborígenes y de las islas del estrecho de Torres. Sus numerosas lenguas y comunidades tienen vínculos propios con su territorio ancestral y distintas tradiciones de arte corporal.
La pintura corporal, las escarificaciones, los adornos y la vestimenta ceremonial podían transformar el aspecto de una persona. Su finalidad dependía de la comunidad y de la ocasión: no había una única tradición compartida en todo el continente.
Abel Tasman cartografió partes de la costa norte en 1644. Los mapas europeos llamaron Nueva Holanda a una tierra que sus habitantes ya conocían íntimamente.
Cook reclamó la costa oriental para Gran Bretaña en 1770, y la colonización británica comenzó en 1788. Con ella llegaron la violencia, las enfermedades y los desplazamientos. Los retratos y ceremonias de estas imágenes pertenecen a pueblos cuyos conocimientos artísticos e identidades siguen vivos, pese a esos profundos cambios.
