Afganistán es un país situado entre Asia Central y Asia del Sur, donde viven pastunes, tayikos, hazaras, uzbekos, turcomanos y otros pueblos. Su vestimenta y sus adornos reflejan distintas historias locales.
Algunas mujeres llevaban pequeños tatuajes faciales, entre ellos un lunar entre las cejas. Los relatos antiguos también describen a hombres que regresaban del servicio militar en el extranjero con nombres u otros diseños tatuados en la piel. Eran distintas formas de llegar a la decoración permanente, y no una costumbre compartida por todos los afganos.
Los bordados, las joyas y las prendas para cubrir la cabeza aportaban color y detalles. Los trajes de boda podían reunir varios oficios, desde el trabajo de los tejidos hasta la colocación de adornos metálicos. La ropa variaba según la comunidad y la ocasión.
Los hallazgos de oro, mucho más antiguos, revelan otro capítulo de la ornamentación del país. Las piezas de Tillya Tepe pertenecen a un mundo antiguo de comercio e intercambio artístico, distinto del de los gobernantes del siglo XIX y los trajes regionales que aparecen en muchos de estos retratos.
