Abisinia es un nombre histórico asociado al Imperio etíope y a las tierras altas del Cuerno de África. Sus comunidades desarrollaron muchas tradiciones de vestimenta, joyería y decoración corporal permanente.
Entre algunos cristianos etíopes, las cruces tatuadas hacían visible la fe en la piel. Podían aparecer en la frente, el rostro, el cuello, el pecho o las manos. Los retratos de mujeres de Tigray muestran marcas religiosas junto a líneas ornamentales y figuras geométricas.
La cruz era más que un adorno. Podía ser una declaración duradera de sus creencias, que acompañaba a quien la llevaba en su vida cotidiana.
Otras comunidades, como los afar, llamados danakil en relatos antiguos, tenían sus propios tatuajes y cicatrices. Algunas técnicas combinaban el relieve de una incisión con pigmento. Esta diversidad es importante: el arte corporal de la región nunca fue un único estilo que todos siguieran.
